La añada del 2025 podría ser la mejor para el rosado en España en una década. Julián Chivite explica por qué.
Pocos nombres tienen tanto peso en el rosado español como Julián Chivite López. Durante más de cinco décadas, Chivite ha moldeado la manera en que se entiende el rosado de Navarra, transformándolo a nivel internacional de un vino regional a un vino gastronómico con prestigio, longevidad y relevancia global. Con Unzu Rosado, su proyecto más personal, creado junto a sus hijos, esa búsqueda de toda una vida alcanza un nuevo nivel de precisión justo cuando España entra en lo que podría demostrarse como una de sus mejores añadas de rosado de la memoria reciente: 2025.

Unzu Rosado no nace como un vino rosado dictado por la moda. Está concebido sin complejos para la mesa, pensado desde el inicio para sumilleres y chefs. Como explica el propio Chivite, “Unzu Rosado lleva dentro más de 50 años de mi vida profesional. Es un vino hecho para la comida, para acompañar un plato. No solo para ser una copa bonita de rosado.”
Esta filosofía sustenta cada decisión, desde la selección del viñedo hasta la crianza. Elaborado en bajo la IGP Tres Riberas, Unzu Rosado procede de viñas viejas de Garnacha, generalmente con más de 30 años, asentadas en suelos arcillo‑calcáreos y marcadas por un clima continental con influencia atlántica. El resultado es una fruta naturalmente equilibrada, con tensión y frescura, cualidades esenciales en un rosado serio.
“El proyecto existe para destilar todo lo que he aprendido en vinos que tengan sentido para el sumiller. Tienen que decir algo en la mesa.”
La estructura como prioridad: rosado y gastronomía
A diferencia de muchos rosados contemporáneos que apuestan por el impacto aromático inmediato, Unzu Rosado pone el foco en la arquitectura del paladar. La crianza prolongada sobre lías finas. Hoy seña de identidad del vino; aporta volumen, sapidez y profundidad textural, rasgos cada vez más valorados por los sumilleres a la hora de maridar rosados con platos complejos. Como señala Chivite, “El rosado tiene que tener estructura, acidez y una cierta profundidad para funcionar en la mesa. Si no, es solo un vino estacional.”

En copa, las últimas añadas muestran un color pálido y luminoso, con aromas de fresa silvestre, piel de cítrico, flores blancas y delicadas hierbas mediterráneas. En boca, el vino va más allá de la fruta, evolucionando hacia un final salino, ligeramente fenólico, que permite maridarlo con confianza con arroces, pescados a la parrilla, mariscos, aves, verduras y cocina mediterránea contemporánea. Precisamente por eso, Unzu ha construido su reputación principalmente a través de la hostelería y la alta restauración.
El rosado, reinventado desde la historia
Para comprender la relevancia de Unzu Rosado es imprescindible situarlo en el contexto histórico de Navarra. La familia Chivite elabora vino desde 1647, pero fue a finales del siglo XX con figuras como Julián Chivite Marco y posteriormente Julián Chivite López cuando el rosado pasó a ser un estandarte de calidad y no de concesiones. Sus vinos rosados contribuyeron decisivamente a redefinir el rosado español como un vino elegante, gastronómico y capaz de envejecer, mucho antes de que el estilo provenzal dominara los mercados internacionales.
Si todo sigue evolucionando como ahora, Unzu Rosado 2025 puede estar entre los mejores rosados que he elaborado nunca.”
Unzu continúa ese legado, aunque a una escala más íntima. Liberado de las rigideces de las denominaciones más amplias, IGP Tres Riberas permite a Chivite centrarse en la precisión, los rendimientos contenidos y la claridad de estilo. Chivite comenta, “El proyecto existe para destilar todo lo que he aprendido en vinos que tengan sentido para el sumiller”, explica. “Tienen que decir algo en la mesa.”
La añada 2025: un punto de inflexión
Lo que eleva a Unzu Rosado de la constancia a lo potencialmente histórico es la añada 2025. En Navarra y en buena parte del norte de España, las condiciones se alinearon casi a la perfección para la elaboración de grandes rosados: maduración lenta y homogénea, temperaturas estivales moderadas, excelente acidez natural y una madurez fenólica óptima en la Garnacha.
Chivite habla de 2025 con una convicción poco habitual, “La añada 2025 en Navarra ha sido excepcional para el rosado. Maduración lenta, equilibrio perfecto y una frescura natural que no hace falta forzar en bodega.”
Los niveles de alcohol más bajos, en torno al 12,5 %, combinados con un mayor volumen en boca, refuerzan aún más el carácter gastronómico de Unzu. Chivite llega incluso a señalar que podría tratarse de un hito personal, dice “Si todo sigue evolucionando como ahora, Unzu Rosado 2025 puede estar entre los mejores rosados que he elaborado nunca.”
En la trayectoria de un productor que firma algunos de los rosados más premiados de España, no es una afirmación menor.
Los sumilleres deberían seguirlo de cerca
En un contexto de alta gastronomía, la añada 2025 refuerza la idea del rosado como un vino capaz de recorrer un menú completo, no solo de abrir una comida. Chivite resume así la ambición del proyecto. Para él “cuando el rosado nace de una gran añada, puede acompañar un menú degustación entero. Eso es lo que buscamos con Unzu.”
Para los sumilleres que buscan un rosado español serio, con herencia, contención, relato y autoridad en el maridaje. Unzu Rosado, especialmente en la añada 2025, representa mucho más que una excelente novedad. Marca el momento en que el rosado de Navarra vuelve a situarse como referente, reafirmando el lugar de España entre las grandes regiones productoras de rosado del mundo.






