Dani Giganto, Sommeliers’ Sommelier Spain 2026 in partnership with Decanter, describe el hilo invisible entre la emoción, el territorio y la copa
En el año en que España celebra a su nuevo Sommelier of the Year 2026, Dani Giganto head sommelier at MU.NA, se encuentra en un momento de madurez profesional singular. Humilde, profundamente conectado al territorio y con una sensibilidad casi poética hacia el vino, su discurso —claro, honesto y emocionante— refleja por qué su nombre resuena hoy con fuerza en la sumillería nacional.

En MU.NA (Ponferrada), donde ejerce como sumiller y director de bebidas, Giganto ha construido un universo líquido que equilibra lo clásico, lo contemporáneo y lo inesperado. Para él, una carta de vinos no es una lista, sino una narración. “A la hora de construir una carta de vinos, busco ante todo equilibrio: equilibrio entre territorios clásicos nacionales, como el Bierzo, e internacionales, como Borgoña, y miradas más contemporáneas, como nuevas tendencias de mínima intervención e incluso vinos sin alcohol”, explica. Ese equilibrio, sin embargo, no es estático: “Para mí es clave que la carta tenga un hilo narrativo y una conexión honesta con el territorio… pero siempre está pensada para el comensal: que encuentre referencias cómodas y, al mismo tiempo, descubra algo nuevo si lo desea”.
La cocina de MUNA y los vinos que dialogan sin imponerse
Definir la cocina de MU.NA nunca ha sido sencillo. Giganto la resume con precisión: “alma berciana y belleza japonesa”. Ese equilibrio entre origen, técnica y sensibilidad marca también su selección. “Siento que dialogan especialmente bien los vinos con tensión, precisión y profundidad… evitando vinos con más peso y mucha presencia de madera, especialmente en tintos”, apunta.
Los vinos que más le emocionan en este diálogo son “blancos con identidad y textura, espumosos gastronómicos y tintos finos, de tanino pulido y buena frescura”. Un abanico amplio que confirma su principio rector: “Los vinos, como la cocina, solo hay dos clases: los buenos y los malos”.

Productores que cuentan historias
En un mundo cada vez más saturado de etiquetas, Giganto reivindica la verdad del origen. “Me entusiasman proyectos muy ligados al viñedo y al lugar, con una interpretación honesta del territorio… pequeños productores que trabajan con sensibilidad, respeto y una visión clara”. Y añade, con particular emoción: “Me interesa dar visibilidad a vinos con alma, que cuenten una historia y generen conversación en la mesa. Para eso estoy en un lugar mágico: para mí, el mejor Bierzo”. No duda en agradecer a quienes hacen posible esa magia: “Raúl, Tinín, Gregory, Prada, Flor, Manu, César, Verónica, Mufatto, Nacho, Santi, Rubén, Olga, José, Alba, Diego, Pep, Adelino… y todos los que hacen tan fácil mi trabajo con sus vinazos”.
Un maridaje menos literal, más emocional
Con los años, su visión del maridaje ha evolucionado hacia una dimensión menos técnica y más humana: “Hoy busco provocar curiosidad, sorpresa y, sobre todo, coherencia. Que el vino no solo encaje, sino que amplíe la experiencia… que haga pensar y sentir sin necesidad de explicarlo en exceso”.
En un mundo hiperconectado, donde todo está a un clic, reivindica el papel del sumiller como narrador: “Cualquiera puede saber más datos de un vino con una foto y un móvil, pero no emocionar ni transmitir el porqué de ese vino en ese momento. Esa es nuestra labor… acercar la historia detrás de cada vino con agilidad y sin anuncios, como decía mi maestro Juli Soler”.
El reto de MUNA: escuchar, interpretar, evolucionar
Diseñar la carta de MU.NA ha sido uno de sus desafíos profesionales más complejos por la riqueza cultural de la cocina de Samu: “Hay un perfil clásico por su parte materna francesa, la tradición berciana del producto y, desde mi llegada hace dos años, una clara tendencia hacia sabores japoneses”.
Su solución ha sido dejar respirar la carta: “La carta es flexible, viva y en constante evolución… La clave ha sido escuchar mucho: al equipo, a la cocina y al propio cliente, y permitir que crezca de forma orgánica”. También destaca la importancia de la comunidad profesional: “La llegada a España del Top 100 Sumiller ha sido maravillosa para hacer más accesible la gran sumillería española, ponernos cara y estrechar lazos”.
Sommeliers’ Sommelier 2026: un reconocimiento que emociona
El premio que marca este 2026 es, para Giganto, algo muy profundo: “Puff… un sueño que nunca imaginé. Son casi 30 años abriendo botellas y nunca pensé estar en este top tan especial”. Este reconocimiento —otorgado por sus propios compañeros— tiene un significado humano inmenso: “Que sean los propios colegas de profesión, muchos de ellos ejemplo, quienes te valoren… es la leche”. Giganto lo vive con gratitud y perspectiva: “Esta profesión es una montaña rusa de emociones… Y me he dado cuenta de que, cuando crees —o te hacen creer— que no puedes, el tiempo es el mejor juez. Siempre, si se quiere, se puede: que nadie os apague la luz”.
Su mirada hacia el futuro es clara: aprendizaje continuo, humildad y comunidad.






